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EDAD MEDIA EN ALCONCHEL
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HISTORIA DE ALCONCHEL

II. EDAD MEDIA EN ALCONCHEL

Durante el reinado del gran emir Abd – Al – Raman II (822 – 852) se construyó una fortaleza para la defensa del territorio ante las incursiones del rey de León por toda Extremadura. En el 1016 se funda en la capital la dinastía Aftasí por Al-Aftás descendiente de la tribu beréber de Miknasa quien desde el comienzo de su reinado se preocupó por reparar y ampliar la fortaleza de Alconchel pues su reinado pasó por numerosas guerras fronterizas con los reyes de Sevilla, Carmona y Córdoba.


Tras la ocupación árabe, hacia 1166 es cuando el temido Giraldo Sempavor, alférez del rey portugués don Alfonso Enríquez, comienza sus ataques contra las posesiones árabes de la misma. De ello da cuenta el cronista musulmán Ibn Sahib Al-Sala y explica con detalle cómo se conquista con las tropas del “perro Giraldo” los puntos fuertes de Beja en 1162, Trujillo y Évora en 1165 y Cáceres, Montánchez, Serpa y Jurumenha en 1166, esta última “para atacar desde él a Badajoz y hacer daño a los musulmanes de ella”. Al poco tiempo los portugueses conquistaron Morón y Alconchel:

“ en el año 1166 Giraldo de sobrenombre Sempavor, aprovechando la noche conquisto la ciudad de Évora. El conquistador y sus compañeros se la ofrecieron al Rey D. Alfonso. Al poco tiempo él mismo atacó tomando Morón, Serpa, Alconchel y el castillo de Coluchio...”


La conquista fue realizada a la manera de Giraldo, a traición y por la noche y no fue un hecho casual, sino que está dentro del proceso de conquista de lugares próximos a Badajoz para la posterior conquista de la misma. Ante la evolución de los acontecimientos y en vistas de que Giraldo había adquirido un gran número de fortalezas con un marcado carácter ofensivo, pues su intención era atacar desde ellas la Badajoz almohade, en 1170 tuvieron que intervenir en la Frontera tanto los poseedores de Badajoz como Fernando II de León.

La intervención de Fernando II se vio motivada por el hecho de que fuera conquistada Badajoz y que se le cortase la expansión de su reino hacia el sur por parte de los portugueses. De este modo vence a los portugueses y firma un acuerdo con el caudillo musulmán, como medio de mantener sus posesiones frente a Portugal, en el que se contemplaba que Badajoz era dejada a los Almohades a cambio de que el resto de fortalezas próximas a la Frontera siguieran en manos leonesas. El monarca leonés cede las fortalezas que había adquirido en el acuerdo con los Almohades a la Orden de Santiago, cuyos primeros bienes, a parte de un molino y un huerto en Astorga, serán Cáceres, Almofrag y Alconchel.
Adelantándose a la más que previsible acción de Fernando II, el caudillo Almohade Abu-Yacub en 1174 ataca el espacio leonés conquistando una serie de fortalezas de la Frontera como la de Alconchel, hasta que es Alfonso IX quien se hace con la zona.


En un principio, Alfonso IX divide el territorio extremeño próximo a la Frontera de norte a sur entre la Orden de Alcántara, el Concejo de Badajoz, la Orden del Temple y el Concejo de Sevilla. Los Templarios recibieron los castillos de Alconchel, Burguillos y Valencia del Ventoso en torno al 1230 de manos de Fernando III para la repoblación del territorio. Los Templarios formaron en Jerez un bailato de la Orden, en el que se incluía Alconchel, dotándolo del Fuero de Bailío bajo el cual aun se encuentra a la villa. Hasta 1312 que se disuelve la orden, la labor llevada a cabo por la misma se encaminó a la edificación o reedificación del castillo de Alconchel, intentaron atraer pobladores a la zona y aprovecharon los recursos de la misma.


En 1311 el castillo de Alconchel pasó a manos del rey portugués don Denís a cambio de un préstamo al monarca castellano don Fernando IV de 13.600 marcos de plata que le eran necesarios a este último para la Guerra de Granada. Don Denís tuvo como hijos a don Pedro y a don Alonso Sánchez, al que se le atribuye la posesión de San Felices de los Gallegos y Alconchel; Alonso Sánchez estaba casado con doña Teresa Sánchez, una de las hijas de don Juan Alfonso de Alburquerque, y ambos eran titulares de la mitad de la villa de Alburquerque; la otra hija de don Juan Alfonso era doña Violante Sánchez casada con don Martín Gil de Sousa conde de Bracelos, titulares de la otra mitad de dicha villa. Alonso Sánchez, interesado por la villa de Alburquerque, utiliza San Felices de los Gallegos y Alconchel como objeto de permuta por la otra mitad de dicha villa de Alburquerque; Alconchel estará en manos de don Martín Gil en 1313, pero como su matrimonio con Violante no dejó herederos, Alconchel junto con Azagala pasaron de nuevo a don Alonso, el cual logró incorporar también a sus dominios la fortaleza de Medellín; todos los bienes de Alonso pasaron a su único hijo Juan Alfonso de Alburquerque que consiguió ser Alférez mayor de Alfonso XI y gracias al favor real intentó utilizar Alconchel para ampliar su patrimonio junto al núcleo.


El patrimonio adquirido por Juan Alfonso pasó a su hijo Martín Gil en 1354 quien muere, al parecer envenenado, sin descendencia en 1365 pasando todos estos bienes y señoríos a don Pedro I que los incorpora a la Corona por un año, ya que en 1366 don Enrique los entrega a don Sancho, conde de Ledesma y Alburquerque. Alconchel por su parte, en manos de don Sancho desde 1366, pasa a su hija doña Leonor de Alburquerque (“La Rica Hembra”) en 1374. Doña Leonor cede en 1418 el castillo de Alconchel a su hijo el infante don Enrique, futuro maestre de Santiago. El castillo de Alconchel sería confiscado a D. Enrique, ya Maestre de Santiago, y entregado a D. Juan de Sotomayor, Maestre de Alcantara, a quien el rey Juan II había encomendado la jefatura de la lucha contra los infantes en Extremadura en 1430. Los bienes de don Juan de Sotomayor pasaron de nuevo a la corona, entre ellos el castillo de Alconchel, aunque no sin antes haber alguna disputa por su posesión ya que en el mes de enero de 1433 se rebeló la viuda de don Fernando de Soto, sobrino del maestre don Juan de Sotomayor, con Alconchel; el rey Juan II envió hacia Alconchel a Payo de Ribera, señor de Malpica, que la tomó por trato.


Sin embargo, en 1440 todas las antiguas posesiones de los infantes de Aragón por el sur de Extremadura volverían a los rebeldes ante la derrota del rey Juan II y D. Alvaro de Luna en una nueva oleada de ataques de los rebeldes; el castillo de Alconchel pasó de nuevo a manos de los rebeldes hasta 1445 cuando se pone fin a la guerra civil entre los partidarios de los rebeldes y la corona (había comenzado en 1442) en la Batalla de Olmedo. Después de esta batalla el propio rey se acerca a Badajoz para dar posesión de varios lugares a los que habían colaborado con él en la guerra.

De esta manera en 1445 el rey entrega la fortaleza de Alconchel a D. Gutierrez de Sotomayor, Maestre de Alcantara, como premio a su eficaz colaboración en la Batalla de Olmedo pero el Alcaide de la fortaleza no quiso entregárselo al maestre, quizás por que quería una recompensa igual a la que había recibido el alcaide de Alburquerque por entregar dicha villa, y Juan II ordenó al Señor de Feria, D. Lorenzo Suárez, que se apoderara del castillo. Cuando este se disponía a cumplir la misión encomendada con una hueste de 60 jinetes y 200 ballesteros, el rey le ordena reunirse con el Comendador Mayor de la tierra de León y llevando solo 30 lanzas, marchar a Alconchel donde debía esperar la llegada del rey. El propio rey estuvo pues en Alconchel y ante su presencia el Alcaide de la fortaleza se rindió, sobre todo porque el rey aceptó entregar cierta cuantía de maravedíes en lanzas, algunos de por vida y el resto en juro de heredad y D. Gutierrez de Sotomayor pudo tomar posesión del Castillo de Alconchel.

El Castillo de Alconchel será entregado más tarde al segundo de los hijos del Maestre D. Gutierre, Juan de Sotomayor, quien se casa con Dña. Juana Manrique, hija de D. Lorenzo Suárez de Figueroa, primer conde de Feria. Con el señorío que se le había cedido por parte de su padre se formará un Mayorazgo independiente del de Belalcázar.